970-643-642-1Curiosamente un Alemán es uno de los escritores más entrañables de cuentos sobre México. Bruno Traven originario de Alemania fue novelista y activista político partidario del anarquismo. Esto lo lleva a huir de su país y establecerse en México, en Tampico, luego en la Ciudad de México y termina enamorándose de Chiapas, tomándole cariño al estilo de vida de los indígenas. De sus experiencias es que escribe Canasta de Cuentos Mexicanos.

Estos cuentos están en su mayoría inspirados en las costumbres de los pueblos indígenas chiapanecos, y algunos de ellos incluso con la introducción curiosa de un extranjero conviviendo con los naturales, o lo que es lo mismo casi anécdotas del mismo Traven.
Los cuentos son de carácter sencillo, de chusca inventiva, de ironía ladina e ingenio mexicano, de costumbres a conveniencia y finales aleccionadores. Siempre vistosos por una curiosa lógica naturalista ajena a costumbres civilizadas o citadinas. Las intenciones humanistas de Traven son notables a primera vista, intentado siempre resaltar el estilo de vida humilde y honorable de los indígenas en su lucha por sobrevivir contra el apabullante dominio mestizo y español. ¿Lecciones de historia y de valor humano, combinados con naturaleza, alegría y chuscas ironías? Tome una historia de esta canasta de cuentos.

pastelazoUna cumpleañera había planeado su propia fiesta de cumpleaños. Inocentemente consideraba que su 30 aniversario resultaba importante, así que se dispuso a organizar un enorme festejo. Procuró que este fuera notable, lleno de invitados y con derroche de excesos. Invitó desde su vieja amiguita de la infancia hasta a sus últimos amigos y contactos del Facebook. Fue así que la reunión, podría decirse, resultó todo un éxito, pues un buen número de amistades se dieron cita para celebrarle.

Después de los rigurosos saludos, los abrazos, y la entrega de algunos discretos regalos; un personaje cursi, de quien no importa el nombre, anunció la llegada del pastel y las mañanitas con Pedro Infante comenzaron a sonar. Un bonito pastel de aspecto empalagoso chisporroteaba 30 velas y la cumpleañera se sintió muy querida por todos lo presentes.

Cuando terminaron de entonar “…la luna ya se ¡meeeetió!” detonó una lluvia de aplausos y conminaron a la festejada a apagar las velitas. Ésta, hinchó su pecho orgulloso, pero justo antes de exhalar el aire, oscuramente alguien aún más ridícula la interrumpió incitándola a pedir un deseo antes de apagar cualquier vela. Así que la cumpleañera de esta historia se tomó unos segundos para reflexionar sobre lo que deseaba con detenimiento. Mientras lo hacía, su mente sondeaba honesta sobre sus verdaderos sentimientos, y su mirada extraviada se perdió entre las sonrisas de los invitados… y entonces empezó a concentrarse en los rostros, en los gestos y en las arrugas de aquellos que la rodeaban; en las patas de gallo, en las papadas, en las barrigas y en las amplias frentes y calvas de sus amigos. Miró a su alrededor y no vio más que a bebés lloriqueando, parejas enfadadas, estorbosas pañaleras, brazos fofos, maquillajes grotescos, botox anunciando con pompa su presencia, ropa ridícula de vestir, y todo eso la llevo a pensar en canas, estrías, celulitis, várices, anteojos, bastones, sillas de ruedas, cáncer de mama, deficiencias renales, reumatismos, impotencia sexual, menopausia, calvas, bisoñés, tintes, dentaduras postizas, pañales para adulto, afecciones cardiacas, catéteres, diálisis, asilos… y finalmente en testamentos, fosas, criptas, ataúdes, panteones, funerales, lápidas y epitafios. Todo esto mientras su vista se perdía a lo lejos, ante la imagen de un altar ridículo con su propia foto deslavada a la luz de patéticas velas.

Una mano en su hombro la arrancó de sus pensamientos, devolviéndola al presente, ahí, justo enfrente de su pastel, a la luz de las 30 velas. Y sonrió torpemente sabiendo complacida el atinado deseo que formularía. Supo perfectamente lo que quería, aquello que la haría feliz y entonces deseó con todo anhelo, con pleno convencimiento que “no quería hacerse vieja”. Deseó no perder el pelo, no echar barriga, no embarazarse ni volverse madre, no casarse, ni llenarse de deudas, no encanecer, envejecer, enfermarse y pudrirse lentamente. Deseó con todas sus fuerzas no cumplir los 30 que festejaba y permanecer para siempre entre los dulces 20. Así que entusiasmada se acercó al pastel y sopló y sopló apagando con enjundia las 30 velas, formalizando así su ambicioso deseo. Feliz con su sabiduría y con aquel soñado e inteligente deseo, ya se incorporaba, cuando sintió que una, dos, tres, cuatro manos, le empujaban la cara hacia al pastel al grito de “¡mordidaaaaaa!”.

Vino una lluvia de aplausos, de flashes, fotografías con cámara y celulares, porras y risas locas, que buscaban mofarse de la tonta imagen batida de la festejada, pero eso no sucedió, pues ella se quedó inmóvil con la cara clavada dentro de su pastel.

La cumpleañera había muerto de un infarto.

Ella jamás se levantó y jamás alcanzó a cumplir los treinta años, pues la hora tardía en la que había nacido aún no la cruzaba. Hubo caras largas y unas pocas lágrimas, pero la reunión aquella sirvió al menos para dar continuidad al velorio.

Hoy en día aún  paso frente a su lápida recordando esta historia, y si ustedes también lo hacen verán con sus propios ojos, que se puede leer claramente (creo yo que para regocijo de la cumpleañera), “Aquí yace fulanita, quien murió a la edad de 29 años.”

Me parece que su deseo ha sido plenamente concedido.

Para mi generación con todo mi amor.

Lear


teextrano

Sigo con la duda infame, de seguir oyendo aún tu voz,

no importó para tu recuerdo en sueños, que yo fuera ya un viejo,

no importó para mi memoria ausente, que tú jamás me quisieras,

porque aún através de los años, tú apareces cuando duermo.

así te burlas de mi esposa, que bien descansa a mi lado,

así atormentas mi mente, que aún reclamas algo tuyo.

Pero también apareces con el ego maltratado

y la confianza maltrecha, entre burda arrogancia.

Y hoy mientras soñaba, mientras sutilmente roncaba,

saliste al paso en mis sueños, para despedirte de mi,

ahora si que por siempre, de una vez y por todas,

Y agitando tus muñecas, señalaste hacia mi pecho esfumándote al instante.

Pero… la duda aun me corroe, pues no descifré con presura

Aquello ultimo que dijiste, pues no es lo mismo un “te extraño”

que decirme “tú, extraño”.

fotoJamás había visto nada del director sueco Ingmar Bergman, pero dado que esta película se trata de éxito renombrado me animé a verla. La cinta está ambientada en la edad media, aquella época oscura en que la razón vivía a la sombra y reinaba la fantasía y las suposiciones como meras interpretaciones. Un caballero cruzado intenta volver a su devastado terruño invadido por la peste, esforzándose por entender los misterios de la vida y los conflictos personales con el siempre misterioso dios. Entre aquella curiosidad se encontrará cara a cara con la muerte retándose a una partida de ajedrez, que se desarrolla durante toda la película intercalándose con su propia interacción con muchos otros personajes, reconociendo, la mentira, la traición, la inocencia y la alegría.

La película se realizó en 1957 y es notable en ella el candor e inocencia del estilo cinematográfico de aquellos años (y por lo tanto también libre de vicios actuales), tiene un atractivo y misterioso toque surrealista, además de una encantadora fotografía y un planteamiento y desarrollo novedoso para su tiempo y por lo mismo, a veces parece sentirse un tanto vaga.

¿Podrá este hombre, nuestro campeador, encontrar sus respuestas y vencer a la muerte? Vean el séptimo sello.

vga_vicoli_-_el_simbolo_perdidoLa verdad estaba reacio a leer este libro. Eso de saber que es un Best Seller y verlo venderse como pan caliente si que desalienta. Pero finalmente me atreví. Dan Brown, el autor de la pieza, (nótese el tamaño de su crédito en la portada, pretensioso ¿no?) nos repite la dosis del exitoso “Código DaVinci” y con ello las mismas fórmulas que le resultaron un triunfo. En este nuevo libro encontramos aventuras y hasta personajes a calca del dichoso “Código”, y en términos generales se nota que Brown sabe que se realizará rigurosamente una película de su libro y por ello pone al protagonista Tom Hanks, perdón, a su personaje Robert Langdon en situaciones a límite. ¿Que si entonces vale la pena leerlo?, me parece que si, aún así Brown hace gala de su excelente narración y de su maestría con el suspenso, y consigue que su obra sea algo extremadamente adictivo, difícilmente haremos una pausa para comer apenas. Además encontraremos un sin fin de datos “misteriosos”, históricos y científicos que hacen de este libro algo discretamente didáctico haciendo énfasis en la simbología y secretos de las logias masónicas. ¿Qué que demonios es un masón? Averígüelo leyendo esta aventura, porque eso es a fin de cuentas: una intrépida y arrolladora aventura. Recomendable.

portadaSi quieren echar un ojo a mis ocupaciones (o preocupaciones) les recomiendo (e instigo) a comprar el número 87 de Playboy México para aventarse las ilustraciones del cuento “Hacia la costa sueca”, hechas por este quien les escribe. Además de hacerse claro, del arsenal de fotos de las conejitas. Cómprenla por que se acaba, ¡es la del mes de enero!

glamour

200517599-001Creí que no iba a sentir tanto tu partida y sin embargo sentí una tristeza profunda, oscura e infinita. Comencé a temblar, a angustiarme y ya echaba de menos desde una mirada tuya, hasta tu voz, tus manos y tus costumbres.

Pero fue cosa de un minuto.

Después de eso y al reconocer la soledad reinante, sentí la sutil mejoría. Supe entonces que cada segundo me era reconfortante, pues a partir de ahora por cada segundo que pasara, yo estaría más cerca de volverte a ver y de estar contigo otra vez… o al menos, por cada segundo andante, estaría más cerca el olvidarte y por lo tanto el dejar de extrañarte.

black-christ¿La segunda venida del mesías? Ya ocurrió. Lo que pasó claro, es que nadie se enteró porque fue irrelevante. José y la jovensísima María llegaron a una miserable clínica a punto de dar a luz, la congruencia de la divinidad así lo dictaba. Pero sucedió que el único doctor de guardia no estaba de humor para atenderlos, el tipo estaba con las enfermeras del hospital brindando por la cercanísima navidad (era 24 de diciembre, por la noche, ¡imagínense!) y olvidó a María en una sucia sala de espera. El mesías nunca pudo salir, el producto murió y con él la joven madre. A José inconsolable lo llevaron a prisión acusado de descuido, ineptitud y hasta de supuesto maltrato familiar, vaya como siempre él tuvo que pagar todas. Murió meses después encerrado en la cárcel.

Así aconteció aquella navidad del año 2000. Quizás, si lo pensamos, todo sucedió de nuevo aunque con sutiles diferencias, como sea, el joven Jesús volvió a ser sacrificado, sólo que esta vez nos perdimos de su interesante mensaje, ustedes que opinan, ¿habría proclamado lo mismo? Ánimo, la tercera es la vencida.

campesino-samana

Jacinto se encontraba curtiendo pieles como lo había hecho durante toda su miserable vida. No pensaba en nada realmente, ni planeaba nada. No había añoranzas, ni sueños o deseos. Simplemente curtía, salaba pieles, las remojaba en cal, y las labraba despojándolas del pelo. Tal y como lo había hecho siempre y de la misma forma en que lo haría por el resto de sus días.

No aspiraba a nada, pues no podía hacerlo. Era imposible pensar en tierras, en pertenencias, en posesiones, en viajes, en vacaciones, en comodidades, vaya, que aquellos conceptos e ideas ni siquiera le eran concebibles o imaginables. De pronto pensó en algo al fin. En su mujer embarazada y en el hijo que en breve tendría. En el hijo que a temprana edad ya debía aprender las mismas tareas que él ya hacía, y le enseñaría también a no desear, a no pretender, a no añorar nada, a no extrañar ni conocer quizás, una vida mejor.

De igual manera que la anterior le surgió algo más, como una chispita, que iba creciendo, que se inflamaba hasta llegarle a las sienes y hacerlo sudar. El pecho por su parte parecía estallar de un momento a otro, y la barriga la sentía hecha nudo. Y es que era simplemente que se trataba de una angustia.

Era la angustia del círculo sin fin, de la repetición eterna más allá de la muerte heredada por su propio hijo y por el hijo de su hijo hasta el fin de los tiempos. Entonces sintió rabia hacia sus tiranos patrones y envidia de sus vidas, asco de sus modales y odio hacia sus maltratos y abusos. Ellos no hacían nada y lo tenían todo, ellos eran más altos, fuertes, listos y bellos. Él y su familia eran enfermizos, feos, débiles e ignorantes, jamás habían tenido oportunidad de aspirar a algo digno. Y su hijo pronto tendría que hacerse a la idea de olvidar cualquier aspiración de vivir mejor.

De pronto un ruido lo sacó de sus pensamientos, una vocecita inocente que altanera, le preguntaba lo que hacía. Era el rubio hijo del patrón, el primogénito, quien infantil curioseaba entre los negocios de su padre. Jacinto reconoció en aquel rostro el naciente relevo al mando, al heredero del negocio y al próximo patrón de todo lo que podía ver. Pero vio incluso más allá. En su visión aquel niño era un adulto que repetía los vicios de su padre; pero sobre todo, ejercía su dominio avasallador sobre el hijo que Jacinto ya tendría pronto y sintió que su hijo no le pertenecía siquiera, sino que era una posesión material o animal del rubio chiquillo aquel.

Después de embriagarse de estas ideas y nublar su mente con la angustia del futuro, del horrible y esclavizante porvenir que le deparaba a su hijo, algo explotó en su interior en confusas marejadas violentas y en atronadores espasmos físicos. Cuando el extraño ataque pareció disminuir tenía entre sus manos el cuerpo sin vida del hijo del patrón, lo había asfixiado, le había matado.

Sentado y confundido, simplemente esperó su suerte resignado cuando vio venir a lo lejos al capataz en compañía del patrón, quienes ajenos a todo esto parecían hacer los cálculos de siempre. Él ya se sabía muerto después de todo, pero sintió un extraño alivio cuando pensó en su propio hijo. Quizás lo que había hecho fuera atinado, quizás si a su padre se le hubiera ocurrido hacer lo mismo hace años, él no estaría ahí sentado. Se sintió entonces satisfecho de si, por ser un hombre al fin. Uno muy digno, un hombre muy previsor.

sanmiguel05De que sirve ser bueno, atento o paciente, si no habrá recompensas; de que sirve ser honesto, cristiano o bondadoso, si no hay satisfacciones; de que sirve rezar, desear, pedir, si no existen los milagros; de que sirve estudiar, leer, saber, si no hay soluciones; de que sirve trabajar, dedicarse, aplicarse, si no hay justicia; de que sirve ayudar, apoyar o solidarizarse, si no hay comprensión; de que sirve amar, dar y entregarse, si no hay correspondencia; de que sirve el placer,el vivir, el sentir, si al final sólo hay dolor; de que sirve la esperanza, el sacrificio, el actuar, el soñar, si todo es imposible. De que sirve lo posible si no es suficiente. De que sirve pensar todo esto, si no sirve de nada.