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Bueno, tampoco es para tanto. Este domingo 27 de junio ocurrió lo previsto, nuestro Tri fue eliminado por la selección de Argentina y nos echan nuevamente del mundial de fútbol. Siempre es lamentable una eliminación, pero creo que a Aguirre le tocan (o fabrica, quizás) las más dolorosas. Que si una familia fuera este continente americano, USA sería nuestro “pariente” más bravucón y Argentina el más presumido, el más creído. Por eso a México, aceptémoslo, nos duele caer ante ellos y siempre estamos ansiosos por ganarles. Pues bien, este mundial tuvo para México el final que se merecía y por el que vanamente se trabajó (o no se trabajó). Nuestra selección empezó dando tumbos, nunca dejó de darlos y terminó dándolos hasta el final. Aguirre volvió a dirigir más con ganas de hacer un buen negocio, pero con poco entusiasmo real (a diferencia de su primera incursión como entrenador), prefirió irse por la fácil (también por las presiones) tomar a sus jugadores de confianza y no arriesgar con los jóvenes… ¿Qué que hubiera pasado si opta por los chavos? nada lo mismo, pero al menos te ibas consciente de un futuro con mayor experiencia. Aguirre tendrá sus motivos (que parene infundados) para convocar e incluir a jugadores como Bofo, Venado, Guille, Conejo o Cuahutemoc Blanco, algunos en clara ineptitud, otros en evidente fuera de forma (aunque mostraran ganas) y otros, por ejemplo el Conejo, al menos cumplió de manera decorosa con su actuación, pero admitamos que ya no le tocaba ser portero de la selección. Es también extraño que Aguirre jamás se haya formado una idea de una alineación fija y confiable y que nuevamente sin argumentos excluyera a jugadores con buena efectividad como Guardado, Barrera o el Chícharo.

En fin, que el encuentro en la cancha fue reflejo de todo esto, a México sólo le alcanzó para competir 20 minutos y después por una u otra circunstancia Argentina, sin mostrar buen fútbol, pero si siendo el equipo más ordenado, el de menos errores y con mejor aprovechamiento ganó justamente. Algunos incluso ya le van a Alemania por algo como “venganza” y cosas que yo no entiendo. Y es así, que hace cuatro años nuestro equipo mostró un nível muy parejo (y casi hasta superior a Argentina) y esta vez uno mucho más bajo. Retrocedimos claramente.

¿Qué hacer para mejorar? Esto es como cualquier otra actividad o situación, primero reconciendo los errores, aceptar que ni Aguirre era el técnico adecuado ni otros muchos jugadores. La situación en apariencia no es tan grave, porque si lo pensamos hay material para trabajar, hay un camada muy buena de jugadores jóvenes, hay material humano, económicamente el fútbol mexicano es fuerte, pero lamentablemente lo que falta para mejorar es lo más indispensable: Voluntad.

Y es que en nuestro país, en nuestra federación, con los dueños del fútbol no existe una voluntad real por hacer las cosas bien, y eso se refleja mundial a mundial. Aquí todo se somete a capricho del más influyente, del más rico, del puro negocio. Se sacrifican muchas cosas deportivas por lucrar con el fútbol y no entienden que este sacrificio no necesariamente debe de ser. En Europa se gana muchísmo con el fútbol y no sacifican la calidad del deporte. Aquí hay malas planeaciones, calendarizaciones tontas, corrupción, minitorneos absurdos, televisoras rapaces, cantera inexistente, entre otros factores. No se trabaja para nada en lo básico y faltando mesesitos para el mundial quieren que aparezca un mago, un sólo hombre o dos, que vengan a hacernos campeones, nomás por que sí. Todo cuesta, y si México pretende ser campeón algún día, deberá llevar un proceso inteligente por años, un trabajo honesto comprometido y bien planeado (ahí están los gringos y sus resultados), hay que trabajar para conseguir avances y cumplir objetivos graduales cada vez más ambiciosos. Pero por desgracia, en nuestro fútbol nacional no se ven ni luces ni pretensiones de que esto vaya a cambiar. Así es esto. Así que acomodémonos a ver la misma película de siempre.

Para los seguidores del fútbol, de la selección mexicana y hasta para los que ven el fútbol de reojo este 17 de junio fue un gran día. México derrotó a Francia en el mundial y casi está en la segunda ronda… casi. Y esa es sencillamente la noticia que nos tiene contentos.

Seguidores del fútbol y no aficionados de pronto nos acusamos —los unos a los otros— de “Tontos, ingenuos, idiotizados y fanáticos” por un lado, y por el otro de  ”Amargados, antipatriotas, intolerantes y retrógadas” claro, dependiendo del lado en el que nos acomodemos. Creo que como siempre y como en muchos casos perdemos el piso y la verdadera dimensión de las cosas. Se trata simplemente de un sencillo deporte que por su simpleza practican las mayorías, los menos de manera profesional, y los más, siguiéndolo de manera más cómoda desde el sillón. Se trata simplemente de un “juego”, una simple competición entre dos escuadras, y en el caso de un mundial, escuadras representativas del fútbol de su respectivo país, así, solamente del fútbol de un país y no del país como tal. Olvidamos que se trata simplemente de un juego, de un equipo, de un grupo de hombres con profesión de futbolistas (los mejores en su oficio), pero insistimos adjudicandoles o bien el título de salvadores, o el de los peores villanos. Queremos de pronto que nos eleven a la gloria y a la felicidad, o los culpamos hasta del narco, corrupción y mediocridad. Y repito, es simple fútbol.

Pero a la vez el fútbol es tan simple que se vuelve complejo. La FIFA es la organización con más equipos afiliados en el mundo (ni la ONU) su presidente tiene más poder que el de cualquier país, el manejo millonario de dinero es monstruoso. Eso por hablar de su dirigencia, pero si pensamos en los seguidores alrededor del mundo nos damos cuenta que es por mucho el deporte más popular del planeta, el más seguido y el más que más influye socialmente, y de ahí que deseamos obligadamente que a todos les guste, —un grave error—. Y como toda pasión ciega en los seguidores, genera muchas veces fanáticos, y como todo fanatismo, un riesgo para la convivencia social y para la psique personal. Y repito, el problema real es porque le damos una falsa dimensión a este deporte, ya sea agregándole o despojándole sus méritos.

¿Qué porque nos guste el fútbol, lo aceptamos tal cuál es? No precisamente, creo que a muchos nos molesta la publicidad exgerada, la manipulación en los medios, las ilusiones vanas que venden las televisoras , las promociones burlonas por triunfos que nunca llegarán, el salario y el despilfarro económico de equipos y de jugadores, la exacerbada insistencia y las infundadas promesas, trabajos poco comprometidos, una federación inoperante y poco honesta sin un interés sincero en la calidad, explotando ambiciosamente lo que este deporte significa y abusando de la distracción masiva que se genera. El fútbol no es malo, hay quienes lo usan ciertamente para fines personales, pero esa es otra historia. Afortunadamente hay otros deportes, otros gustos, y diversas aficiones, pero también es innegable e impresionante el ánimo y revuelo que puede causar éste deporte como el más seguido. Además ello no significa que sea una representación fiel y completa de nuestro país, pero si es el equipo de cada país una pequeña muestra, una ventanita de lo que es la filosofía de trabajo y organización de cada nación.

A todo esto, no pasa gran cosa ni sufren cambios los pueblos por ganar un partido, a lo mismo, eso es de otras áreas y depende de otras cosas, esto es un simple juego de fútbol que nos ha emocionado a muchos. ¿Qué por que nos emociona? Porque está vez al fin la historia fue diferente, al fin una victoria en una competencia importante (la más importante) a un equipo de primer nivel, de primer mundo, en un grupo complicado en el que difícilmente  se espera la calificación y aunque no hemos ganado nada es significativo. Por eso nos emocionamos. ¿Qué si por ello México será campeón del mundo? Habría que ser muy ingenuo para creer eso, pero no para desearlo. No seremos campeones del mundo en un buen tiempo, pero nada es imposible, así que, no pasa nada, podemos alegrarnos, sonreír y disfrutar del triunfo efímero de este juego, que por ello no seremos ni más listos ni más tontos y aunque la derrota siempre esté muy a la vista, no pasa nada, pues no será la primera ni la última. Así es esto, un simple juego, el que nos hace sencillamente felices.

Goal, goal, goal de James, para los chicos:


 

 

Lo lograron. Aquella tarea que parecía imposible la consiguieron los pumas y con logros sobresalientes. Un equipo sencillo, con poca inversión económica, con jóvenes, con mucho trabajo y corazón consiguió el campeonato del fútbol mexicano. Como seguidor debo admitir que me siento impresionado, esperábamos una buena actuación, pero fueron mucho más allá, consiguieron el tercer lugar general, el primer lugar (por segunda temporada) del grupo de la muerte (donde siempre fueron mejores que los grandes chivas, américa y cruz azul) y calificar seguros a las finales. No eran los favoritos y poco a poco fueron demostrando que sin grandes figuras se puede conseguir un campeonato como unidad, como equipo.

 

Me siento feliz por personajes como Tuca Ferreti un excelente entrenador con el corazón de la UNAM que armó un gran equipo, él y el incansable Palencia se lo merecían por dedicación y sobre todo para callar a aquellos que siempre han dudado de sus capacidades. Me siento orgulloso de seguir a este equipo desde la infancia y ver que el espíritu de lucha sigue aquí  en cada uno de los jugadores que fueron a entregarse a la difícil cancha de Pachuca y jugar mucho mejor que el mejor equipo de la temporada. Sergio Bernal porterazo (que casi me mata con su error), Darío Verón (el impasable), Israel Castro, Jehú Chiapas (con el paquetazo de cubrir a Leandro), Picolín, Cachas Iñiguez, Toledo, Velarde, Cabrera, Palencia, Dante, Bravo, Barrera, Leandro, ¡que gran equipo!, han hecho que todos los universitarios y principalmente aquellos que seguimos a los pumas, nos siéntamos felices de haberlos elegido como el equipo de fútbol al que seguiremos siempre, pase lo que pase y para toda la vida.
Como no habría de quererte, ¡Cómo no te voy a querer!

Para mi equipo:

 

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Ser aficionado puma este sábado (23 de mayo) fue muy sufrido. Como ya lo saben yo lo soy, y si, me encuentro contento por su pase a la gran final, pero debo admitir que sólo disfruté los últimos 2 minutos del encuentro, justo cuando milagrosamente Verón (otra vez un defensa, eso me preocupa un poco) remató con su pelona cabeza el gol de la victoria, digo de la derrota, pero que globalmente mando al equipo a la final. Puebla nos hizo sufrir enserio, el 2-0 a su favor en el primer tiempo era la pesadilla que nunca esperamos; eso de ir a C.U. y poner las cosas así de fácil era imposible y ellos lo hicieron. ¡Fue impresionante!, mis respetos para este Puebla y su técnico “Chelís” que es un tipazo, honesto, trabajador, directo y con tamaños para convertir al Puebla en el equipazo que paralizó C.U.

Por fortuna hubo fortuna y más que futbol, fue eso “suerte”, la que estuvo de nuestro lado y nos hizo salir vivos de ésta.

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Como sea, ésta será otra semana feliz y la UNAM está a dos partidos de ser campeón, aunque falta ese pequeño detalle, ganarle al equipo perfecto, a la aplanadora Pachuca, si será muy difícil batir al favorito (parece imposible), pero si alguien puede hacerlo esos son los pumas de la UNAM.

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Así en tono argentino para que suene con más pasión. Para algunas personas que no les gusta este deporte yo soy muy aficionado al fútbol, para aquellos que les encanta soy una persona muy desapegada de ello. La verdad como casi siempre está a la mitad, ni desprecio al fútbol, ni soy su más fiel seguidor. Generalmente no voy a los estadios, ni compro el record, no se de estadísticas y ni veo los clásicos chivas-américa (clásico 0-0), aunque si algunas finales o juegos clave. Pero más que tenerle afecto a este deporte, le tengo afecto a un equipo, claro y obvio al que es mi equipo, los pumas de la UNAM.

Como es costumbre, generalmente le vamos al equipo que nos sorprende cuando somos niños y en aquel entonces, estaban las finales del futbol mexicano de 1988 y llamó fuertemente mi atención el póster de los jugadores de los pumas con su logo ocre gigante en el pecho, parecían poderosos y más cuando escuchaba sus apellidos, Negrete, Flores, García; así que decidí apoyarlos (ahora creo que para siempre). Claro, la realidad te demuestra que debes crecer y aunque los pumas llegaron aquel verano a la final, américa los aplastó en el azteca 4-1. A mis 8 años sentí verdaderas ganas de llorar pero la vergüenza con mi familia y vecinos pudo más.

 

Puedo decir que mi afecto a este equipo permanece y es que me gusta su personalidad, por un lado (lo choteado) representa a una institución, como todos, pero no como la de todos, no es a una televisora, cervecería, al chovinismo, o población local, es a la universidad, que si, no son universitarios los jugadores, pero aún así la representan en el circuito del futbol mexicano, eso me gusta pero además, es su esencia, no tienen el poder económico de otros equipos (y por fortuna su tiranía), no se les sospecha de trampas por lo mismo, siempre están llenos de jóvenes y creando jugadores (últimamente si, lo acepto les falta producir estrellas), es un equipo dinámico, trabajador, sin reflectores, sin presunción, con grandes históricos, y si también no es el más ganador, no presume de muchos campeonatos (pero si de los más emocionantes), muchas veces les falta fútbol como especialmente ha ocurrido en este torneo, pero a cambio siempre salen a gastarse y a correr hasta el fin, en los últimos partidos han conseguido gol en el último minuto, eso a pesar de que ya ni siquiera lo necesitaban realmente.

 

No se hasta donde lleguen en este torneo, (el Pachuca es una aplanadora), pero por lo pronto mi equipo ya me ha hecho muy feliz, y por que no, quizás en una de esas y con un poco de suerte hasta conquisten la cima. Pase lo que pase y de cualquier manera, como no te voy a querer.