Archive for Junio, 2009

Pues bien hemos llegado nuevamente (e inesperadamente) al final de Learland versión blog. Como todo ciclo este ya se cumplió y tiene que cerrarse. La existencia de los ciclos suele ser contundente y lamentable, pero también en ocasiones parece ser necesaria y también porque no, todo un alivio.
Durante todo este tiempo de blog han pasado muchas cosas, como es lo común, buenas y malas, emocionante y aburridas, felices y decepcionantes; y es curioso mirar hacia atrás y ver como van cambiando, mutando o manteniéndose los distintos comentarios y “posts” que habitan en el blog. Muchas cosas fueron expuestas a corazón abierto, otras se han quedado en el tintero y quizás habrá mejor ocasión para que en algún momento vean la luz (así de pronto por ejemplo los invito a ver un par de películas: Los Caifanes y El Maquinista, buenísimas).

Para que quede más claro: Sí, este es el último comentario y ya no habrá más. Hay diversas razones por las que he decidido que así sea y sería muy tedioso enumerarlas. Ojalá aquellos que hacían una visita a Learland de vez en cuando hayan disfrutado de su estancia y les haya agradado alguna curiosidad. Agradezco sus visitas, sus “leídas” y sobre todo sus comentarios, que los ha habido de todos, los de apertura, los de clausura, los alentadores, los desalentadores, a favor y en contra y todos ellos tienen su valor, porque expresan un respetable punto de vista. Agradezco de verdad todo comentario.
Sobre todo agradezco a mis tres alegres y desdichados compadres que evitaban que este blog se viniera abajo y pasaban de vez en cuando a darle un a”barridita” al changarro, gracias Falex, Yippie y Rob, por acompañar a un servidor en su ridículo viaje personal.

Antes de despedirme simplemente quiero hacerles una sugerencia (pues “consejo” suena demasiado pretencioso). Exprésense. Exprésense de cualquier manera, de la forma que ustedes prefieran, ya sea hablando, tocando, apapachando, escribiendo, dibujando, diseñando, cantando, llamando, actuando, platicando, pintando, trabajando, como sea; escriban correos, cartas, dibujen monitos, usen msn, blogs, mails, o toquen guitarras y baterías, no lo sé. El punto es que expresen cualquier inquietud, la compartan, se llevaran sorpresas de todo tipo, pero eso si, serán de harto valor eterno.

Así que adiós. Si es que llegan a pasar aún por este viejo terruño (en lo que se desactiva) y buena suerte en su pasar de largo. No me resta más que amenazarlos inocentemente: Este es el final sí, pero es sólo un final de temporada. Supongo que nos estaremos encontrando en cualquier forma, si no es en blog quizá sea en persona, porque no.

Así que amigos, buena suerte y hasta luego. This is the end.

 

prensa1Te levantas temprano como a diario, repitiendo lo que haces cada día. Tomas tu precario desayuno, le das un beso a tu mujer y sales al trabajo con tu formal disfraz de empleado. Escapas entre empujones del metro y aún sin comenzar a trabajar ya te sientes exhausto. Magnéticamente te atrae ansioso el puesto de periódicos y te aferras a sus encabezados con desesperación. Buscas entre los textos tu nombre y entre las fotos tu cara. Atropellados, baleados, asaltados, descabezados, ahogados, golpeados, incendiados, ahorcados, machacados. Todos fallecidos, ejecutados, muertos.

Entiendes con tristeza que ninguno de ellos eres tú y que por desgracia sigues vivo para continuar tu aburrida rutina. Miras tu reloj y corres a tu miserable empleo a recomenzar tus tediosas obligaciones . Suspiras. Quizás con suerte mañana si aparezcas en el diario.

rayoEn mi familia evitamos decir algunas frases como, “si no que me parta un rayo”, “mal rayo te parta”, “voy como de rayo”,  o simplemente “¡rayos!” (aunque  a mi se me escapa mucho) y esto es por los siguientes motivos. El padre de mi abuelita (mi bisabuelo) murió abatido por un rayo, hombre de campo cuidaba a su ganado cuando aquel (el rayo, no el ganado) le cayó encima fulminándolo de inmediato. Muchos años después mi abuelo Lauro subió al piso superior a cerrar las ventanas ante la inminente tormenta cuando un rayo lo derribó arrojándolo hacia el exterior provocándole la muerte (quiero creer que fue otro y no el mismo rayo asesino). Hasta ahora quedamos mi papá y yo íntegros, aunque hace años mientras buscaba resguardarse de la lluvia a campo abierto, un rayo cayó a algunos metros de él poniéndolo a temblar. No sabemos si es el plomo en los pulmones, el hierro en la sangre, las amalgamas de las muelas (porque no llegamos a anillos ni alhajas) o simplemente una muy mala suerte, pero algo allá arriba parece que no nos quiere.
Por lo pronto mi padre y yo vivimos esperanzados que aquel don (o maldición, mejor dicho) de atraer rayos no figure como la única herencia que nos hayan dejado nuestros antepasados.

Hace unos días caminaba por la calle, cuando a mi paso salió un loco. ¿Cómo sabe uno que se trata de un loco? Bueno su aspecto era algo ridículo, barba de días, sucio, dentadura terrible, cierre abajo, pantalones color bistec (crudo), camisa azul y tenis converse. Inmóvil de pie pareció esperarme. Cuando ya estaba cerca de él, habló  — “La gente cuando se muere se pone tiesa” —  me dijo. Yo ligeramente intimidado respondí — “¿Ah, sí?” — Sí— sentenció agregando — “Muérete y verás” —  mientras me veía fijamente. Ante su contundente tesis me alejé apresurado de él, no se si por la locura en sus ojos o por la sabiduría de sus palabras.

Hace poco mi amigo Lencho, me visitó con una historia entre sus dedos (es esta una canción ¿no?) y es que traía una tarea de literatura creada detalladamente para la niña de sus ojos, o sea le hizo la tarea. Así que si saca 10 ó 5 será su culpa, ésta tarea es una historia de un tipo llamado Cristiano que se enamora de una chica y a la vez recuerda sus viejos años junto a su perdido amigo “Snorky”. Lenchus prometió destapar su obra vía blog, así que le infecté de esta herramienta para que comience a develarla. Si quieren leer una historia con la que podrían identificarse o reconocerse visiten el nuevo “bló”  de Lenchus:

http://quintopatio.wordpress.com/

Así que mucha suerte a este joven que no teme a los jitomatazos o al polvo del olvido en el universo del blog. Esto me recuerda decirles a ustedes que cualquier dirección blog personal es bienvenida a Learland con el fin de hacer la red más grande y chula.

LA CALLE DEL AMOR

 

Pasaba por aquella calle todos los días y la mayoría de veces sin una real necesidad de hacerlo. Y era sólo por verle a ella, por verla en su jardín, entre sus flores, con su mascota, en su balcón mirando la tarde o en su ventana esperando a la luna. Su cabello cortísimo era un desafío a la propia feminidad que irónicamente parecía pronunciarse con mayor entusiasmo.
Pasaba a diario y a diario me notaba, a diario me dedicaba una sencilla mirada y feliz iniciaba mi día o feliz lo terminaba. Su calle se volvió hermosa y cruzarla un sueño de selvas plagadas de diamantes, de monos de colores con levita al cuello, y aquel su balcón, un trono coronado por ella enfundada en vestidos delicados. No me importaba su trabajo, sus creencias o sus defectos, era su sonrisa, su mirada y la pausa al observar lo que me hacía sentir su belleza arrolladora. Hasta su nombre era hermoso y en su descarado desafío levantaba envidias y coraje en muchas otras, aunque ánimo y algarabía en todo hombre, en los vecinos y en mis propios amigos que ya llamaban a aquella, la calle del amor.

 

Así que después de meses de pasar por aquella calle, de días de mirarla simplemente de paso por unos segundos, de noches de sueños y de ansiedad contenida, decidí por fin ir a ella.
Para demostrar mis verdaderas intenciones tomo un baño, me visto lo mejor que puedo, me perfumo, me afeito, me sonrío al espejo, recojo las flores que deben gustarle, el poema que debe ruborizarla y las ilusiones repletas que provoca en mi corazón para presentarme ante su casa. Ya he tocado la puerta, y al pasar me siento el hombre más orgulloso al confirmar en mi bolsillo que dejé la cartera en mi buró y así tomo asiento junto a los otros tres hombres delante de mi que esperan su turno de pasión junto a la prostituta de la que me he enamorado y a la que pienso conquistar aquí en su casa, en ésta, la calle del amor.


 

 

Lo lograron. Aquella tarea que parecía imposible la consiguieron los pumas y con logros sobresalientes. Un equipo sencillo, con poca inversión económica, con jóvenes, con mucho trabajo y corazón consiguió el campeonato del fútbol mexicano. Como seguidor debo admitir que me siento impresionado, esperábamos una buena actuación, pero fueron mucho más allá, consiguieron el tercer lugar general, el primer lugar (por segunda temporada) del grupo de la muerte (donde siempre fueron mejores que los grandes chivas, américa y cruz azul) y calificar seguros a las finales. No eran los favoritos y poco a poco fueron demostrando que sin grandes figuras se puede conseguir un campeonato como unidad, como equipo.

 

Me siento feliz por personajes como Tuca Ferreti un excelente entrenador con el corazón de la UNAM que armó un gran equipo, él y el incansable Palencia se lo merecían por dedicación y sobre todo para callar a aquellos que siempre han dudado de sus capacidades. Me siento orgulloso de seguir a este equipo desde la infancia y ver que el espíritu de lucha sigue aquí  en cada uno de los jugadores que fueron a entregarse a la difícil cancha de Pachuca y jugar mucho mejor que el mejor equipo de la temporada. Sergio Bernal porterazo (que casi me mata con su error), Darío Verón (el impasable), Israel Castro, Jehú Chiapas (con el paquetazo de cubrir a Leandro), Picolín, Cachas Iñiguez, Toledo, Velarde, Cabrera, Palencia, Dante, Bravo, Barrera, Leandro, ¡que gran equipo!, han hecho que todos los universitarios y principalmente aquellos que seguimos a los pumas, nos siéntamos felices de haberlos elegido como el equipo de fútbol al que seguiremos siempre, pase lo que pase y para toda la vida.
Como no habría de quererte, ¡Cómo no te voy a querer!

Para mi equipo:

 

Si leen esto el blog a vuelto, por si no lo habían notado no servía y yo no podía “postear”, ¿lo notaron verdad?, bueno quiero creer que ese viento seco y los grillos dicen que si…