Archive for Octubre, 2009

crucifijoCuando movía cajas y maletas para marcharme de casa, mi madre con seriedad me entregó una sola cosa. El crucifijo guardián, aquel que pendía de un clavo. Con él iban instrucciones, simples pero importantes y con ello beneficios. Mi madre me explicó todo, ella me lo advirtió: “pues así como el mal y los demonios se alimentan del miedo, el cristo vive por pura fe”.

      Fingí tomarlo con respeto y por pura obligación lo colgué en el muro de mi nuevo hogar.

     Hoy, estoy desesperado y hundido en la miseria. Me han despedido del trabajo, mi mujer marchó con mi amigo y mi salud está frágil como florero roto. Con profundo dolor me arrastro hasta el muro del crucifijo, y con torpeza uno mis manos y me pongo de rodillas, pido clemencia, comprensión y paz, pido soluciones como cualquier creyente más. Pero no hay más que silencio y una profunda ansiedad, desolado abro los ojos, y con temor infinito constato al acercarme lo que más temía. Mi falta de fe fue prolongada, el cristo de mi pared hace años que murió.


Fabulosos Cadillacs - Padre Nuestro

calabazaYo tenía 9 años y mi mejor amigo Pancho 10. Éramos vecinos y nos aburríamos ese fin de semana. Teníamos 2 vecinitos quienes eran más pequeños que nosotros e inocentes jugaban en un rincón del patio. De pronto se me ocurrió una idea y codeando a mi amigo Pancho se la conté enseguida. Entre los juguetes de los niños había una calabacita de esas para pedir calaverita. Con cara de seriedad interrumpimos a los niños y yo, tomando la calabacita y frotándola como lámpara de Aladino, les pregunté si saldrían a pedir calaverita. Los niños detuvieron su juego, prestándonos atención (demasiada) y socarrones seguimos con nuestro juego convenciéndolos de que ese día era el “día de muertos” y que ellos y nosotros (¡todos!) ya deberíamos estar pidiendo “calaverita”. Los vecinitos extrañados dudaron un momento, pero Pancho le echaba tanto entusiasmo al asunto que los contagió. Así que los pequeñines corrieron a buscar sus capas de vampiro y se armaban con sus calabacitas listos para salir. Para redondear la broma Pancho y yo fingimos ir a la búsqueda de nuestros disfraces mientras arrojábamos a los niños a la calle para pedir “calaverita” sobre nuestra banqueta. Entrecerramos solamente el zaguán de la entrada y muertos de risa loca y silenciosa (para no echar abajo la farsa) veíamos ocultos como los niños pedían una y otra vez calaverita a los transeúntes sorprendidos que reaccionaban de diferentes maneras ante el insólito (y fuera de lugar) acto. “¡¡¿Me da mi calaverita?!!” pedían los niños ¡En pleno abril!” Lo gracioso era eso, que estábamos como a mediados de abril, pero los niños pequeños no suelen prestar demasiada atención a esos detalles. Así pues los únicos muertos pero de risa de ese día fuimos mi amigo Pancho y yo.

Al viajar por el mundo del blog, caí en la cuenta de valorar sus “virtudes” como vitrina presuntuosa y profesional. Así que en un discreto e inocente arrebato personal quiero imitar y hacer lo mismo… pero al revés.

Es así que tengo cierta satisfacción al anunciar que la ilustración al pie de esta nota, participó en un importantísimo concurso anual de ilustración infantil en cuyas filas de aspirantes se encuentran renombrados y conocidísimos ilustradores profesionales tanto nacionales como extranjeros. Pues bien, con inocente orgullo anuncio que en dicha participación, no solo no obtuve mención honorífica u especial, si no que tampoco ocupé el tercer o segundo lugar, vaya, ¡ni mucho menos el primero!.

En pocas palabras la ilustración no ganó nada.

Así que se las presento con limitada alegría, pero con cariño sano como quien presenta a su hijo quien le ha salido ignaro.

mago1

Por lo tanto, esta ilustración necesita un hogar y tú puedes darselo, si estás interesado puedes llevártela a tu casa y ser dueño de esta piecesilla sin colección, si eres el primero en contestar aquí abajito como post la siguiente cuestión:

Escribe el nombre de 10 magos de reconocimiento popular (y comprobable) ya sean del presente o del pasado. Recuerda si eres el primero en contestar te llevarás hasta tu hogar esta bonita ilustración en perfecto estado y lista para colgar. ¡Tú decides!

(Para comentar simplemente haz click en “No Comment”, pon tu nombre o seudónimo y tu correo -que no será visible de manera pública-)

yopSi los muertos vuelven, porque yo no.

Pues otra vez en línea con un regreso poco original y mucho menos esperado. Sinceramente me da mucho gusto intentarlo de nuevo. Pasaron muchas cosas en esta ausencia del mundo web; este planeta enloquece cada día más y la gravedad de la situación no ceja ni da respiro. Learland se había ido por confusión y curiosamente vuelve por el mismo motivo, pero esta vez con fuerzas redobladas ya que con harta emoción no sólo hay blog en learland sino también, como originalmente se concibió con  su sitio web remasterizado. La verdad es que, (como si del final de una administración política se tratara), estrenamos ambos sitios funcionando CASI por completo: tropiezos, ligeras fallas (y faltas), pero decidimos inaugurar por que ya era urgente… ¿para quién? Simplemente para su servidor.

     La verdad no hay mayores motivos ni necesidades presumibles como para intentar justificar mis intenciones con una página web o un blog, los motivos son netamente personales y hasta cierto punto tiránicamente individuales. A veces creo que nos urge imponernos condiciones para sentirnos más fértiles, y este es mi intento personal para que así sea… ¿Qué no se entendió? Vaya, no importa ni es relevante después de todo.

      Así que aquí vamos de nuevo, a dedicarse a alimentar estos juguetes virtuales, que ya estaremos viendo como crecen. Aprovecho por supuesto para agradecer nuevamente a Falex Teodores por su infinita paciencia de la que siempre me aprovecho para hacer realidad mis obsesiones informáticas, esta nueva temporada sería impensable sin Falex. Y un saludo a los colegas Yipie y Rob quienes preguntaban ingenua y obligadamente por la reaparición de learland, entre otros, claro, buenos amigos.

 Vaya pues, Bienvenidos a learland.