barMe abandonaste porque no soportabas más mi alcoholismo. Te llevaste a los niños y ahora, difícilmente me dejas verlos. En estas fechas de verdad que es difícil, eso de estar solo en el departamento entre mi propia miseria es la muerte. Te extraño a ti y a los niños, muchísimo de verdad, pero me es difícil dejar el alcohol. No quería estar solo otra vez y por eso vine a este bar. Con mi frágil voluntad levanto la que se supone será mi última copa, cumplir con la promesa que te hice, beber el último trago del año y comenzar mi reformación,pues quiero recuperarlos.

Después de mi reflexión y de ver mi reflejo distorsionado en los hielos, lo bebo de un sólo golpe. Ya está hecho. Debo comenzar a ser el que era antes, o ser como pueda, un hombre nuevo para volver con mi familia. Pero como un bobo me quedo clavado en mi propio asiento… me animo, hay que entenderlo, ya di el último trago de este año, debo ser valiente y cumplir con mi promesa.

Miro a la gente quien a su vez mira el televisor embelezada, cada momento los veo más borroso, comienzo a sudar, a temblar, a recordar. Y los veo emocionados y sonrientes seguir aquella cuenta regresiva, 10, 9, 8, 7, 6 y a cada segundo me pongo más y más tenso, más y más nervioso, mucho muy ansioso, tiemblo y mi mirada se quiebra, estoy empapado en sudor y los mareos aumentan… 5, 4, 3,2, 1… gritos de alegría y juegos pirotécnicos, todos ríen todos se abrazan, todos se desean un feliz año nuevo, y yo me alegro de que por fin haya terminado el odioso año, poder comenzar uno nuevo y sobre todo, haber cumplido con mi promesa.

Así pues, ya puedo pedir el nuevo trago que tanto me urge y que ya necesito.