CINE: DIMENSIÓN DESCONOCIDA LA PELÍCULA (**)
15 Jun 2010
Tenía años buscando la versión cinematográfica de “Twilight Zone” mejor conocida en México como “La Dimensión Desconocida” y como seguidor y adorador de la serie me entusiasmó tener al fin en mis manos esta película de 1983 que rinde tributo a la vieja serie de los años 50 y que inspiraría el regreso de la misma con aquel relanzamiento de la saga en los años 80. Esta película se conforma por 4 historias distintas:
1. Un veterano de guerra expresa su discriminación racial en una noche de bar. A partir de ello comienzan a experimentar la ley del karma y el racismo en carne propia. Esteralizada por Vic Morrow (el legendario Sargento Saunders de la serie Combate) es un segmento muy “políticamente correcto” sobre los judíos, la raza negra y el valor de la tolerancia.
2. Un extraño anciano es el nuevo huesped del asilo y trata de convencer a sus habitantes de “el niño que llevan dentro”. Este segmento es dirigido por Steven Spielberg notándose a grandes luces su estilo exageradamente mágico, complaciente y “de mensaje” para las buenas conciencias.
3. Una joven maestra entabla una “inocente” amistad con un misterioso niño. El jovencito parece atemorizar y someter bajo una extraña influencia a los miembros de su familia. Protagonizada por una joven y bella Kathleen Quinlan, esta tercer historia intenta ser terroríficamente inocente, pero sin aguantar el rigor del tiempo cae en el absurdo. Tiene su parodia en el Especial de noche de brujas de los Simpson Bart’s nightmare.

4. Un nervioso y paranoico escritor viaja a través de una atormenta en un avión. Entre sus ataques de ansiedad afirma ver por la ventanilla del avión, una terrorífica criatura. Este es sin duda el mejor segmento de la película por mucho, y resulta ser un remake del capítulo más popular de Dimensión Desconocida escrito nada más y nada menos que por Richard Mathenson, “Pesadilla a 20,000 pies” es un ícono de la serie de los 50 (por cierto, protagonizada por William Shatner) y su adaptación en esta película tiene quizás un misterio y encanto inferiores que la original, pero mucho mayor dramatismo y ferocidad.
En resumen esta película intenta guardar la esencia que ha hecho especial esta gran serie de suspenso y terror, pero desgraciadamente se queda sólo en eso, —en el intento—. Sus historias esta vez abogaron más por la magia y el romanticismo, que por el misterio y el horror. A pesar de contar por ahí con el guionista Richard Mathenson y con Dan Arkroyd como anfitrión, nunca alcanza a despegar, quizás el único que se salva y que vale la pena es como dije, el último segmento, por cierto, parodiado también en los Simpson con Terror at 5 1/2 feet. Ni modo, buena idea hacer una película de la saga, pero no fue una buena producción y cualquier capítulo de la serie original es mucho mejor que este largometraje. Película sólo para fans.

Para finalizar un dato extraño. Vic Morrow y dos niños vietnamitas, Myca Dinh Le y Renee Shin-Yi Chen, perdieron la vida en el rodaje de esta película, el cual ha sido sin duda, uno de los peores accidentes fílmicos de la historia. La leyenda cuenta que la película estaba terminada, pero que los productores descontentos con el final del primer segmento, exigieron filmar un final diferente. Se citó de nuevo al actor Morrow a los estudios y cuando grababan el nuevo desenlace en medio de una “Guerra de Vietnam” un helicoptero realizó una mala maniobra decapitando al actor y aplastando a los niños, matándolos al instante. ¿Qué no es posible? —Todo es posible en la Dimensión Desconocida—.
Está película no intenta hacer una denuncia del mundo homosexual. Tan sólo es una historia de un segmento que no es representativo del todo.

Con el pretexto de restaurar la tumba profanada de su abuelo, Sally y su hermano Franklin se dirigen a un pueblucho de Texas a bordo de una Van con un grupo de amigos para pasar el fin de semana en la vieja y abandonada cabaña familiar. Sin esperarlo pronto se encontrarán inmiscuidos con una serie de extraños personajes que parecen ser una familia de psicópatas. Uno de ellos por ejemplo, usa una sierra eléctrica y una máscara de piel humana. Le llaman Leatherface.
Se trata de una comedia romántica, que nos dicen “no es una historia de amor”. Tom es un chico “creativo” que labora en la edición de tarjetas de felicitación y conoce a Summer una guapa chica que gradualmente le parece perfecta. Poco a poco Tom va descubriendo que detrás de la perfección se esconde el rostro tenebroso de lo perecedero y que el amor trae su respectiva dotación de sufrimiento.
Algunos mencionan esta película como la secuela de Banderas de nuestros Padres de Clint Eastwood, pero la verdad es que no es otra cosa más que su complemento. No es una segunda parte, sino la otra cara de la moneda de la batalla de Iwo Jima, aquella cruzada sangrienta de la Segunda Guerra Mundial librada entre norteamericanos y japoneses por la mencionada isla y la supremacía del monte Suribashi. Si en Banderas de nuestros padres Eastwood nos retrata el padecer de la infantería americana por conquistar las costas de la isla, es ésta película, nos cuenta el infrahumano sufrimiento y el gigantesco sacrificio que hizo la resistencia japonesa por no perder Iwo Jima. Con limitado armamento, con escasos víveres y un menor número de hombres lograron causar a los norteamericanos mayores bajas que las suyas.
La Segunda Guerra Mundial si que da para muchas películas. ¿Porque se ignorará a la Primera, conocida también como la Gran Guerra? Bueno, esa es otra historia, pero en ésta el director Clint Eastwood nos presenta su visión sobre la batalla en la isla de Iwo Jima librada en 1945 por Estados Unidos y el Imperio Japonés. Ésta era una isla de miserable talla y nula riqueza natural, pero de importante valor táctico ya que se trataba de verdaderas tierras japonesas y los norteamericanos pretendían establecer ahí su centro de operaciones. Ambos países pujaron un alto precio por la posesión de la isla entablando una de las batallas más sangrientas de la historia. Pero la película se centra en su hecho más famoso: la fotografía tomada por el periodista Joe Rosental en la que un grupo de marines estadounidenses posa heroicamente la bandera de su país, conocida como “Raising the flag” (y con la que Rosental ganaría el Pulitzer).
Jamás había visto nada del director sueco Ingmar Bergman, pero dado que esta película se trata de éxito renombrado me animé a verla. La cinta está ambientada en la edad media, aquella época oscura en que la razón vivía a la sombra y reinaba la fantasía y las suposiciones como meras interpretaciones. Un caballero cruzado intenta volver a su devastado terruño invadido por la peste, esforzándose por entender los misterios de la vida y los conflictos personales con el siempre misterioso dios. Entre aquella curiosidad se encontrará cara a cara con la muerte retándose a una partida de ajedrez, que se desarrolla durante toda la película intercalándose con su propia interacción con muchos otros personajes, reconociendo, la mentira, la traición, la inocencia y la alegría.
El match point es en el tenis el punto de partido. Aquel que dará el triunfo a un tenista y por supuesto, la derrota al contrario. Excelente título para esta película de Woody Allen, en la que un jugador retirado de tenis irlandés comienza a inmiscuirse de manera inocente en las esferas de la aristocracia británica, y poco a poco se dará cuenta que todos aquellos lujos que empieza a conocer son precisamente los que más deseaba y sobre todo los que ambicionaba para elevar su posición. Todo parece marchar bien hasta que en la familia inglesa con la que se inmiscuye, encuentra a una mujer con ideales tan fuertes como los suyos, y de pronto, se encontrarán batiéndose en un duelo de supervivencia hasta llegar a su propio Match Point.