yo-calaco-copiaAlgo me trajo de vuelta a la vida. Abro de golpe nuevamente mis desorbitados ojos, y me doy cuenta que la oscuridad me envuelve. Muevo la mandíbula y aún percibo el roce y rechinar de mis dientes, mi lengua está desecha y alcanzo a escupir un puñado de gusanos. Estaba muerto y me estoy pudriendo, pero algo me trajo a la vida nuevamente. No siento dolor y sin embargo puedo percibir con mis sentidos cualquier estímulo como si estuviera vivo. Sin inconveniente viene a mi olfato el hedor de la podredumbre, a mi gusto el de la pus mezclada con la tierra y siento mis pies enfundados en lo que han de ser unos bonitos mocasines.

      Hasta mi aguzado oído llegan rechinidos, lamentos, arañazos y caigo en la cuenta de que no soy el único que volvió a la vida. El panteón entero se está levantando, otros sujetos como yo están saliendo de sus tumbas a la superficie y por los gritos de mujeres y hombres de allá arriba, ya muchos ciudadanos huyen despavoridos y otros tantos perecen entre brazos descarnados de muertos vivientes a causa de mordiscos en el cuello, en la nuca y en la cara. Y es que… no se porque pero yo siento un vivo deseo de hacerles lo mismo.

     De todas mis sensaciones reactivadas la más viva es esa, la de un hambre voraz, un hambre infinita de morder piel, comer carne, nervios, beber sangre y sobre todo la de engullir aceitosamente los espesos sesos de aquellos seres vivos, no se porque pero placenteramente anhelo tragar la viscosidad de sus cabezas, mientras me baño batiéndome en sus vísceras. ¡Quiero cerebros! ¡Estoy hambriento!

     Una mueca intenta formarse en mi carcomida y desecha cara, una mueca de ansiedad y gozo, un gesto maldito de risa diabólica que me estremece nada más de imaginarlo y me llena de placer… así que intento erguirme para seguir a los demás, a los míos y ¡juntos devorar al mundo en está noche de muertos mal vivientes!

     Pero entonces me doy cuenta de que me cuesta trabajo incorporarme, trato de arañar mi féretro y escarbar la tierra… pero noto algo…  ¡¡no tengo brazos!! ¡Mis brazos! ¡No están! Desfalleciente vienen a mi los últimos momentos de mi vida fisiológica y recuerdo entonces que perdí ambos brazos en el accidente laboral al estallar las calderas que ocasionaron mi muerte. ¡Con mil demonios! Me retuerzo en mi ataúd inútilmente como un gran gusano destinado a permanecer en mi lugar mientras el resto de cadáveres sale a las calles a divertirse devorando niños inocentes y bellas señoritas, ¡me lleva la chingada!

     Pero no me sorprende mi vida siempre me mantuvo al margen de cualquier regocijo y ahora veo que en la muerte no podía ser diferente.

     Así que resignado, dejo de luchar, me acomodo de ladito con dificultad y cierro los ojos nuevamente mientras vuelvo a morir, después de todo me ahorro la vergüenza de que mi familia me vea por ahí tan sucio y desaliñado comiendo sesos ajenos.

 

JUEGOS DE GUSANOS

 

Estaba muy triste porque papá había muerto, fue en su coche, dijeron que chocó muy feo. Mamá no nos dejó verlo cuando lo velaron en su caja, nos dijo que era mejor así, que lo recordáramos como la última vez que salió de casa, lo malo es que yo no me acuerdo cuando fue eso, pero aún así yo extrañaba mucho a mi papá.

Cuando pasaron como 20 días mi mamá nos llevó al panteón a verlo y a dejarle flores, dijo que ahora mi papá descansaba ahí y que podíamos platicarle y llevarle lo que quisiéramos. Cuando mi hermana regaba las flores y mamá caminaba por ahí con mi tía, yo vi clarito como salió un gusano blanco de la tumba de mi papá, y moviendo su cabecita se paró como si me saludara. Sin que se dieran cuenta yo lo agarré y me lo llevé a la casa. En el camino sentía en mi puño sin apretar como se retorcía haciéndome muchas cosquillas.

Desde entonces lo guardé abajo de mi cama en una cajita, y todas las mañanas la abría para echarle algo de comer, y me di cuenta que igual que a mi papá le gustaba mucho la carne. Un día le puse la música que oía papá y el gusanito se paró a moverse, como si quisiera bailar, además cuando le prendí la tele y le puse en las noticias se quedó muy quietecito a verlas igual que hacía mi papá. Por eso yo entendí que si era él.

 A veces lo ponía en la ventana y se arrastraba de lado a lado, muy lentito, entonces imaginaba que haría yo cuando me volviera gusano, como le haría para ver dentro de la tierra o para subirme a la cama, no sabía si con cara de gusano iba a reconocer a mi mamá o a mi papá. Como sea, yo ya no iba al panteón con mi mamá, que ya ni nos llevaba tampoco, pues yo le hablaba a mi papá desde mi cama y le contaba todos los días lo que hacía y él siempre me escuchaba.

 Pero ahora estoy muy triste, porque mi papá gusano ya no está, lo saqué cuando llovía un poquito para que se refrescara y se me fue por la coladera. Eso fue hace tres días y no lo he podido sacar, me da preocupación que esté ahí solito con frío y hambre. Además ya me aburrí de que mi mamá no me haga caso. Pero ya se lo que voy a hacer, me voy a morir, espero que este frasquito de pastillas de mi mamá me maten como en la telenovela y cuando me haga gusano me voy a ir por la coladera con mi papá para seguir contándole todo y que podamos jugar entonces juegos de gusanos.