Quizás sea ociosa mi valoración sobre un álbum de grandes hits, pero vamos a intentarlo. No hago mención únicamente de discos nuevos y evito hacerlo de los que ya tengo por años. Este disco apenas llegó a mis manos y es por ello que aparece aquí.

Supertramp, los vagabundos británicos (parece obligado regresar una y otra vez con los ingleses), fueron una banda de cierto éxito y culto por ahí de finales de los 70 y principios de los 80 y se les nota claramente su etapa musical. Supertramp es una agrupación con estilo y tendencias hippiosas, con cierta melancolía y reflexiva postura, pero con una intención digamos positivas. Los echan en la canasta del rock progresivo y con mucha razón, mezclan su rock con arreglos orquestales, concentrándose en solos, piano o teclado (esencial) y varias veces con el saxofón. Aunque la banda ha tenido distintas alineaciones sus principales elementos han sido Rick Davis y Roger Hodgson metiéndole gran importancia a la voz, ambos con grandes dotes y presumiendo desde coros simpáticos hasta grandes alaridos (acabarían como toda pareja creativa agarrados del chongo y separándose).

Creo que no hay nada mejor para conocerlos que entrarle por medio de este Very best, en dónde nos encontramos con una colección de 15 tracks, muy justa y sin caer en los excesos. Aquí encontraremos contenidos sus diversos matices, algo de melancolía, cierta tristeza, un lindo optimismo, alguna pieza sucia blusera y hasta cosas casi acústicas; todo ello con un sello característico muy ochentero. Este es un “lo mejor de” bastante cumplidor, que nos orilla —como a mi me pasó— a volvernos seguidores de esta banda de culto, que aunque uno insista en mencionarla como un pasado remoto, resulta que la agrupación aún no está disuelta, al menos oficialmente, lo que hace que la mantengamos en la lista de actividad. ¿Los hits dentro de los hits? Son varios: Take the long way home, es de esas piezas que te gustan mientras ver llover; la supertramposa Breakfast in America que fue primer lugar en E.U. y es quizás la pieza más emblemática de la banda, la honestamente reveladora Logical song y mi trío de favoritas, Hide in your shell, Give a little bit —cursimente hermosa— y Goodbye Stranger una de las mejores piezas que haya escuchado. Ya veremos si los “Supervagabundos” en su deambular eterno aparecen por el barrio nuevamente.

Descargar Very Best of Supertramp

tren-patePaté de Fuá ha vuelto. Banda méxicoargentina vuelve como se le conoce  cargada de bohemia, nostalgia y ese clásico romanticismo de caballeros. Aquí está la pequeña orquesta otra vez haciendo gala instrumental y el galante Yayo González arrullándonos con su voz cuando deciden ponerle letra a su melancolía. Este disco defiende su ya conocido estilo, instrumentos de cuerdas, trompetitas con su pizca de teclas y marimba, una mezcla simpática de tangos, vals, trova, jazz y balada con su estilo setentero. Paté de Fuá es un excelente reposo melódico entre tanta confusión y artificialismo de la escena musical reinante. ¿Qué a veces abusan y choca su charleston de años 20? es cierto, de pronto les entra lo “cultural”, pero ellos son así y por eso se distinguen. Un disco agradable, quizás muy largo con sus 16 tracks, pero Paté de Fuá no compone de relleno, es simplemente que se clavan en la función que nos ofrecen tendiendo algunos puentes musicales. Las sobresalientes: El fantasma enamorado, un bonito cuento macabro; El tren de la alegría, nos hace suspirar, ¿Quien no ha escuchado aquello de “ya se le va el tren”? además, ponen nuestra imaginación a trabajar con Los enanos negros de Praga y Ojos Brujos para embrujar a cualquiera. ¡Buen disco, que para redondear es barato! ¡Honestidad de pies a cabeza!

pedropiedra_pedropiedraPedro Piedra es un chileno con ese aspecto y actitud boba, de esas que te caen bien… o muy mal. Y su disco debut es muy semejante, un tanto bobo que puede parecer inocentemente simpático… o ingenuamente tonto. El tipo tiene talento, se echa al hombro las letras, las composiciones y la musicalización instrumental y tiene el don de poder crear ritmos pegajosos y hacer con cierta facilidad esos hits que suenan una y otra vez en la radio. A veces, por el contrario puede sonar hasta fastidioso y pueril (como una rolita de Barney) y contrastar con una buena letra a una bastante torpe. ¡Pero que diablos! su “pegajosidad” se impone y a fin de cuentas conforma uno de esos álbumes disfrutables que vas tarareando hasta que te vas a dormir. Las buenas del álbum: la cándida Yo no quiero, las contagiosas Inteligencia dormida y Las niñas quieren y Ayayayay nominada a la mejor canción original del cine chileno al ser el tema de la película “La nana”, te hará decir ¡Ayayayay!

Descarga Pedro Piedra

¿Qué se necesita realmente para considerarse una estrella musical? ¿Qué se necesita realmente para ser popular, para ser famoso? ¿Cuál es la importancia del talento en el mundo real? —la del talento y la dedicación también— Cuantas veces no hemos visto en TV o escuchado en la radio de cientos de supuestas nuevas propuestas, del surgimiento de flamantes estrellas, de supuestos talentos. Vemos aparecer y desaparecer “artistas” que crean un hit o 2, un ritmito pegajoso, una estrofita popular que ya sea por su perfil primitivo o por la fuerza de la repetición se vuelve un éxito comercial. Y también, ¿Cuántas veces hemos visto ese famoso crimen musical encubierto como “tributo”, como “adaptación”, ese vil intento de refritear viejos éxitos para ocultar la baja calidad autoral, las limitaciones artisticas y la falta de imaginación. O también encontramos la actitud complaciente y discriminatoria de aplaudir a los jovencitos de gafas oscuras, a las nenas de faldas cortas, a los amargados con acento británico o los aullidos norteamericanos en inglés, por el simple hecho de ser extranjeros, por el simple hecho de repetir su video a toda hora.

A paso titubeante andamos y en zona minada sonora se encuentran nuestros oídos. Y a pesar de todo ello, de todo esto, hay talentos tras todo ese humo… si nos fijamos bien, si escuchamos bien.

massive_attack_heligoland-300x300El Ataque Masivo nos viene de Inglaterra y este es su último disco calientito del 2010. Su base es sin duda electrónica y su misión la de crear viajes atmosféricos. Si oyes a Massive Attack, se antoja cerrar los ojos y disfrutar el trastorno, (ya sea relajante o desafiante). Una banda (que parece orquesta) de esas que arriesgan metiéndole a su estilo un poco de todo. Si como se dijo, su base es electrónica, se les agradece buscar “un más allá” con sus experimentaciones, sonando desde melancólicos, dulces, hasta bruscos y sensuales. En su Heligoland han invitado a distintos artistas a sumarle su toque, por lo que encontramos piezas variables.  A los seguidores de las sensaciones musicales les encantará, pero a aquellos que busquen los rasgos notables del rock, cuerdas y baterías, les parecerá aburrido. Yo me declaro de estos últimos. Se reconoce la capacidad musical y el atrevimiento a experimentar, pero su base electrónica suena repetitiva y a veces cansa (Aunque se entiende que así es el estilo). Para concluir, disco recomendado sólo para fans de este estilo y para los que busquen sensaciones sonoras. Las buenas del álbum y que son, las que de verdad le rompen la monotonía al disco, Splitting the atom (la joya del disco, ¡que vaya que es buena!), Paradise circus y Saturday come slow, esta última con la participación vocal de Damon Albarn ¡desafiando al mismo Radiohead!

bersuit-vergarabat-lados-bv-frontal2Una de mis bandas favoritas es Bersuit Vergarabat, y aunque daban lata desde 1992, pegaron en México hasta finales de los 90 gracias a Sr. Cobranza y Yo tomo, y hasta la fecha eso es quizás lo más popular de Bersuit, pero no lo único, hay mucho más. Por ahora, se dice que a Gustavo Cordera (el peloncito lujurioso y frontman de la banda) le dió un ataque de “egocentrismo” disolviendo la agrupación y sacando disco solista. Esto, que conste, lo dijeron sus propios compañeros —y ya para que un montón de argentinos hable de “ego” es que Cordera debe estar cabrón—. No se sabe si Bersuit volverá pero entre tanto nos dejaron su disco de lados B.

Bersuit Vergarabat Lados BV, es como tradicionalmente son los discos B, —un montoncito de canciones que fueron desechadas en otro tiempo o que formaron parte de algún disco tributo (o cosas por el estilo)— y salió también, como dictan los canones, simplemente para exprimir los bolsillos de los fans y ocultar una baja de creatividad o una ausencia por falta de la misma.

Lados BV tiene un puñadito de buenas canciones: Proyecto Volador es una buena marcha de crítica política a ritmo de cabalgata; Una muchacha y una guitarra es un pegajoso cover tributo a Sandro. Victoria Clara, una de esas lindas canciones sentimentales que quien sabe de donde saca el bruto de Cordera y mi favorita, la pegajosa Somatizando con su toque de ritmo reggae. Y si se tiene ya en poder estas canciones, creo que no hay más que buscar en el álbum. El disco dado su origen es una mixtura diversa de ritmos, rolas en vivo, baladas, slam y cosas experimentales, dirigido exclusivamente para fans, y aunque por ahí está una pieza de colección como Mi caramelo con Andrés Calamaro, el disco no se salva de lo disparejo que está. Un ejemplo, la horrorosa versión remix de Diez Mil, —de esas cosas que no quieres volver a escuchar—. Lo dicho, disco sólo para fans.

bunburyBunbury lo volvió a hacer. Si alguien cuenta con una legión de fanáticos (si, fanáticos) incondicionales ese es Enrique Bunbury y quizás tengan buenos motivos para seguirlo. Apenas nos relamíamos los bigotes con su anterior disco Hellville Deluxe y nos sorprende con la guardia baja sacando una nueva producción. ¿Precipitado? eso pareciera, pero Enrique no sólo es un buen showman sino también un gran y odiosísimo bussinesman, seguramente estaremos viendo en breve como su mercadotecnia hace el trabajo, con esos sucios trucos de ediciones deluxe, dvd’s y conciertos masivos a precios de oro que siempre le funcionan al español, golpes bajos que tiene bien aprendidos, pero esa es otra historia.

Las Consecuencias nos traen a un Bunbury melancólico y de ánimo trágico, viene de calavera y para alcanzar a comprenderlo habrá también que pintarnos de negro. A primera instancia el álbum parece demasiado tranquilo, demasiado pausado… bostezos. No se aprecian grandes contrastes, ni ritmos frenéticos como en el pasado. Entonces se recuerda que así es este disco, depre, muy al estilo de su compatriota Nacho Vegas, con guitarras acústicas. Una vez pasado el intro, ya que nos hizo sentir nostalgia, nos quiebra con su cover de Frente a frente muy bien resuelto con ayuda de la cantate Miren Iza y nos resucita de pronto con la poderosa Los habitantes sólo para seguir en la oscuridad hacia la recta final con una gran canción, que a mi juicio, es una de las mejores composiciones que le he escuchado a Bunbury, la bellísima: De todo el mundo.

El disco de 10 tracks no es perfecto, como álbum parece inferior al Hellville, pero contiene excelentes sencillos que acrecentarán más la fama de este cantautor. No escucharemos sencillos en la radio de este disco (a excepción de Frente a frente), pocos nuevos fans se adherirán a Bunbury con este álbum, y los fanáticos como siempre lo adorarán. Creo ahora si, que de aquella dispar demostración de talentos de esos que eran 3 grandes del pasado, Saúl, Gustavo y Enrique, ya tenemos un ganador. Enrique Bunbury lo volvió a hacer.

Imprimir

Dibujando a David Bowie para ilustrar el cuento de Jorge Sosa Lo que se necesita.

David Bowie es conocido como David Robert Jones, El Camaleón, El Duque Blanco, Mayor Tom y Ziggy Stardust. Bowie quien viajara al espacio mucho antes que Armstrong. Amigo, compañero e influencia de aquellos que valen la pena, Bowie era el que admiraba a Bob Dylan, se besaba con Lou Reed, se drogaba con Iggy Pop, cachaba a su esposa Angie con Mick Jagger, escribía con John Lennon y hacía dúos con Freddy Mercury. Bowie era el folk, el rocker, el glam, el electro, el dance y hasta el actor. Bowie siempre ha sido música, no hay década musical sin su presencia y su influencia. Seguro que en esta década habrá de aparecer una vez más y seguro que lo hará por siempre.

enjambreEnjambre es una banda californiana conformada por los hermanos Navejas que está probando suerte desde 1996 y hace no mucho que nos presenta su segundo album El segundo es felino, y precisamente con él es que han pegado en México algunos de sus sencillos. Su estilo es de aquel tan mentado (y amorfo) IndyRock con su untada de melancolía y nostalgia setentera y su pizca de Sandro de América o Camilo Sesto. Con los sencillos extraídos de este álbum Enjambre demuestra que sabe hacer canciones rítmicas, pegajosas, deleitosa tal como la música popular debe ser y que sin duda seguiremos escuchándolos en la radio. A cambio de ello sus letras no cuajan y los hermanos Navejas tienen una extraña obsesión de que sus letras rimen forzosamente. ¿Algo que acabe en “ña”? araña, castaña, campaña. Es el precio que hay que pagar por cantar en idioma comprensible, nadie dijo que sería fácil.

Aún así el álbum no se arruina y si uno se hace de la vista gorda -o mejor dicho del oído gordo- ignorando unos 4 tracks, caeremos en cuenta de que tenemos un disco que vale la pena. Insisto en que los álbumes deberían contar con 10 tracks a lo mucho, de haber sido así, el álbum sería muy bueno. De cualquier forma el ritmo musical se impone y Enjambre ha superado con creces a su  primer disco. Las buenas del álbum (que son varias): Fe-línea recta, Impaciente, Espalda de bronce, Manía Cardiaca, Ausencia de cocina. Me niego a mencionar Impacto y mejor será Reddish sky.

julian-casablancas-phrases-for-the-young-2009El primer trabajo solitario del líder de los Strokes y por lo tanto “totalitario”. Julian Casablancas nos trae su obra compuesta por ocho tracks personalizados… a él, -obviamente-. Y el resultado fue abandonar de manera evidente el estruendo de las guitarras rock de su banda y cambiarlo por un estruendo de estática electrónica (más a la Daft Punk) y contar con una presencia mayor de su voz. Podríamos decir que en esta obra vemos el lado fresa (o doble fresa) de Julian y también debo admitir que en lo personal me agradó más que el de los Strokes. A pesar de la antipatía que me despierta el tipo, supo convencerme y hacer que comprara el disco.  Ocho simples tracks necesarios para contar con lo justo y evitar composiciones basura para rellenar el LP, ocho tracks difrutables de música entretenida, pegajosa y un final arrastrado y melancólico. Lo mejor del album: Out of the blue, Tourist,  Left & right in the dark y 11th dimension.