CUENTO: LA TARJETA / POR LEAR
14 Feb 2010
Quise verme original y no regalarte globos, flores ni chocolates. Quise verme modesto y no darte un viaje, ositos Tous o joyería. Quise verme clásico pero no acudiendo a mariachis, cenas, ni mucho menos hotelazos. Así que se me ocurrió darte una tarjeta, pero ninguna de Snoopy, Garfield o Cowco, sino una tarjeta forjada con mis propias manos. Así que elegí un papel vistoso, de llamativa textura, unos pegotes curiosos y entre cortes, dobleces y suajes fabriqué una linda tarjeta, misma que engalané con un encantador dibujo y un bonito pensamiento, de esos que le salen a uno cuando se piensa enamorado por siempre.
¡Vaya que te sorprendiste cuando la viste!
Debiste ver tu cara de verdadera sorpresa y de profunda decepción cuando calculaste económicamente los corrientes 20 pesos que invertí en la tarjeta. Por suerte antes de destruirla (y con ello mis sueños de amor contigo) alcanzaste a ver al reverso el brillo de la dorada tarjeta de crédito ilimitado que sería de tu absoluto control. Un saltito de alegría, una lagrimita en tu maquillado ojo, con un efusivo abrazo y un apasionado beso, consolidó el éxito de mi cautivador obsequio.
Ya lo he dicho siempre, que dar una bonita tarjeta con el corazón, enamora a cualquiera.